Arcellares del Tozo, la población nace al amparo de los
roquedos cercanos que libran al pueblo de los frios vientos de la
lora. Su nombre deriva de la calidad del terreno, la arcilla. Arcellares,
nacido al amparo del noble Gutiérrez Ferrande. Pagaban moneda
y servicios al Rey y al señor del lugar productos de la tierra
y tributos. La población salariega como Arcellares gozaba
de mayor libertad que otras ya que sus pobladores tenian derecho
de cambiar de domicilio sin dar cuentas a nadie. En el siglo XVI
el sitio cambia de señor y es la abadesa de las huelgas la
propietaria del termino. Sus calles nos muestran algunos ejemplos
de este tiempo pasado como la mansión señorial mandada
construir en 1626 por el clerigo Francisco López. Las amplias
dimensiones de su templo nos revelan que Arcellares fue una localidad
prospera con un numero elevado de habitantes, destaca en su alzado
la portada con una belleza serena y austera.

Cerca nos encontramos la cueva llamada del Agua, hasta este lugar
se desplazan las aguas del arroyo nacido en San Mames de Abar, El
Hurón. La corriente del agua se desliza suavemente hasta
la roca que desaparece bajo la tierra formando un pequeño
conjunto de pequeñas cuevas y galerias de aproximadamente
3 km.
Esta parte de la zona se encuentra
unida a la leyenda ya que en ella según cuentan el Cid montando
a Babieca, venció a una serpiente, la patada del caballo
aplasto con tanta fuerza la cabeza del reptil que su huella aparece
clavada en las piedras de la zona.
Surge el agua en el paraje dominado
por el conocido como el puente del Hoyo, probablemente un antiguo
sumidero de la corriente. En este lugar el cauce cambia de paisaje
y de nombre ya que desde este punto el antiguo Urón se llamará
Rudrón.